Mis escritos

  •                                         
    "El quejoso"
    En Budapest un barman me contó la siguiente historia que le había
    contado su padre, y a éste su abuelo y a su abuelo ... En la ciudad
    de Buda vivió un noble magyar que lo tenía todo; o al menos pienso
    ahora, aquello que para el primero en armar el relato era todo. Vivía
    en la mansión familiar. Poseía caballos finos que eran su única debi-
    lidad, además de las putas, por cierto finas. Su descendecia estaba
    asegurada por una prole de madre de antiguo linaje.

    E - ¿Qué querés?

    - ¿Qué querés Levenne? 
    - Que te respete. 
    - El es rebelde.
    - ¿Rebelde?  Metele en el retrete...
    - ¿Qué querés? Le enseñé. Me enredé. Erré, ¿ves? El pebete te mete de frente decentes...
    - ¿Decentes? ¿Pebete ese? Reverte. Reverte. El "nene" te excede. Deje que renguée. 
    - ¿Qué querés Levenne? Me debe ver vejete el Bebe.
    - Bebe, nene , pebete. Je. Mequetrefe, mequetrefe. Reverte ejercé el deber. 
    - Qué querés Levenne. ¿Qué le pegue ché?
    - Reverte te veré en el Retén. Metele.
    - Dele. 

          


    Patrice Lumumba

     TENGO  Nicolás Guillén
     Tengo, vamos a ver, que ya aprendí a leer, 
     a contar,tengo que ya aprendí a escribir
    a pensar y a reír.
    Tengo que ya tengo
    donde trabajar y ganar
    lo que me tengo que comer.
    Tengo, vamos a ver,
        tengo lo que tenía que tener.      





    "Relojes"

    De chico me colgaba de la cadena del reloj de mi bisabuelo cuando  me llevaba al zoológico. 
    Ahora cuando quiero saber la hora voy al veterinario.

    EVITA


    ¡Ella sabe que
    el hambre en cualquiera de sus formas es siempre ahora!



    Soler la quiere tanto

    A veces Soler suele ser en extremo
     ingenuo con las mujeres.
    Vuelve a verla cuando no quiere, pero no le queda otra se justifica, 
    y algo hay de verdad en esto. Ella lo llama y lo marea con 1 catarata 
    de palabras. Lo envuelve con la enredadera de la seducción.
    Soler cuelga. Se ducha.
    Antes de cambiarse bebe un whisky. Sale. 
    Está cerrando la puerta cuando se acuerda del libro... 




    "¿Qué pasa después de la solución?"

    • Con cara de estatua te miran ojos que en la tierra nadan
      entre escombros miedos y futuros anunciados/ 
      donde proliferan ruidos
      dentro 
      fuera.
      Se ensordece el celo 
      Se saca punta 
      al lápiz...
      y uno se atrinchera en la espera
      de no esperar nada.

      IGLUES       









    La borracha niña

    Radiante balbuceante fumante
    escapando de todo
    la borracha niña se encurdela
    con cualquiera
    bebe
    habla 
     seduce
    olvida para recordar al instante
    hermosa    garosa
    le pide al policía de la puerta que le compre cigarrillos.



    *Rumbo* 
    ¿Qué hace falta para seguir? ¿Quién te espera?  La llama que te consume.





    ¡Quemar la viruta, no la carpintería!  


    "Te vas atada a tu aparatito"
    La gente empuja lejos de mis  ojos esos ojos  que me reflejaron.


  • El Viejo tomaba su whisky . Nunca se lo veía cuando vertía el líquido dorado en el vaso pero éste 
    estaba siempre lleno hasta tres dedos debajo del borde, tres dedos exactos. El Viejo se pasaba 
    la noche, o esa parte de la noche que gastaba en Las Delicias, dándole al escabio. Cuando se
    levantaba para ir hasta el piano llevaba el vaso en la mano. Cruzaba el salón con elegancia, aca-
    riciaba la mejilla de alguna de las chicas. Se sentaba, tocaba y dentro de lo quese podía esperar
    de una audiencia como la de su suerte, digamos que al menos hubiera notado su ausencia. 


    Juego Vital  

    < Box >            "¿A quién le vas a creer, a mí o a tus propios ojos?" Groucho Marx 
     Vámonos sacándonos las caretas, cielo ...", le dijo educadísima, bajito para que sólo ella la 
    oyera. Pero la mirada de hielo le transmitió un chorro eléctrico que le recorrió la espina dorsal 
    desde la primera vértebra a la última. Se aflojó, cedía, estaba cediendo y lo peor de todo: la
     otra lo captó. Se enfrentaba a un animal despiadado que la dominaba y se lo hacía saber 
    clavándole dos destellos verdes mientras saludaba inmutable levantando una mano a algún 
    conocido en otro extremo de la galería.

    "La silla"

    Hacía tiempo que se le había quebrado una de las tablas. Estaba inutilizada, plegada
    junto a la heladera. Dora, la señora de la limpieza, siempre...  Fernando Enbeita


    "Control"

    Cuando estaba por salir pensó que lo miraban desde algún piso enfrentado al suyo.
    Cerró las ventanas y salió a la calle donde el paseador de perros cruzó la esquina
    de 
    la boliviana que vende frutas acomodadas en cajones apoyados "espejito" al muro, 
    el color de las naranjas y el verde de los puerros desaparecen cuando rápido ve, sabe 
    que debe ser y es, a un tipo salir del edificio donde debe vivir y vive en algún piso 
    enfrentado al suyo. Siente que lo mira, es increíble como la mirada bien colocada en la 
    mente ve, como mira el animal en el bosque la distancia precisa. Sigue caminando bajo
    los árboles de 100 años de su calle, le encanta pensar en la edad de estos árboles. 
    Dobla hacia la estación que limita la plaza. Tomará el tren y volverá cuando se empiece
    a ir la luz medio mezquina de finales del invierno, y abrirá las ventanas para ver desde 
    arriba el techo verde de las copas de los árboles de 100 años, y sentirá que lo miran; 
    como lo siente el ciervo en el cuello y en las narinas, en el alerta de estar vivo.
    Fernando Enbeita




    Cangrejos                                                               


    "Félix"
    Galopó toda la mañana para verla. Sabía bien que ni palabras cruzarían pero a sus 
    diecisiete años la sangre le pedía estar cerca de ella. 
    Por eso en su casa su hermano el menor escuchó que le gritaba desde el pingo "me
    voy a misaaaaaa ...". Ató el fiel bayo a una argolla de bronce. 
    Cuando subía la escalera de piedra sintió una explosión, el olor a pólvora en el aire, el 
    ardor en la espalda y todo fue sueño. 
    No llego a escuchar el "Muerte a los salvajes unitarios".


    O bella ciao!

    Inventario de caricias


    Las guturales por teléfono
    las  intrusas
    las que horadan
    las que se imponen
    las que pacifican
    las que hacen que se retuerza la médula
    las que se pagan caro debajo de la seda
    las soeces
    las que tocan por primera vez una parte del cuerpo nunca antes tocado
    las del sueño
    las de agua
    las de aire
    y las tuyas mi amor.

    < Decires >  revista de letras 
         http://wwwdecires6revista.blogspot.com/


    "Lascivo, avaro y glotón del hombre actual no debe esperarse nada” 
    Roberto Arlt





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