"El quejoso"
En Budapest un barman me contó la siguiente historia que le había
contado su padre, y a éste su abuelo y a su abuelo ... En la ciudadde Buda vivió un noble magyar que lo tenía todo; o al menos piensoahora, aquello que para el primero en armar el relato era todo. Vivíaen la mansión familiar. Poseía caballos finos que eran su única debi-lidad, además de las putas, por cierto finas. Su descendecia estabaasegurada por una prole de madre de antiguo linaje.
E - ¿Qué querés?
- ¿Qué querés Levenne?- Que te respete.
- El es rebelde.
- ¿Rebelde? Metele en el retrete...
- ¿Qué querés? Le enseñé. Me enredé. Erré, ¿ves? El pebete te mete de frente decentes...
- ¿Decentes? ¿Pebete ese? Reverte. Reverte. El "nene" te excede. Deje que renguée.
- ¿Qué querés Levenne? Me debe ver vejete el Bebe.
- Bebe, nene , pebete. Je. Mequetrefe, mequetrefe. Reverte ejercé el deber.
- Qué querés Levenne. ¿Qué le pegue ché?
- Reverte te veré en el Retén. Metele."Relojes"
De chico me colgaba de la cadena del reloj de mi bisabuelo cuando me llevaba al zoológico.Ahora cuando quiero saber la hora voy al veterinario.
EVITA

¡Ella sabe que
el hambre en cualquiera de sus formas es siempre ahora!
A veces Soler suele ser en extremoingenuo con las mujeres.Vuelve a verla cuando no quiere, pero no le queda otra se justifica,y algo hay de verdad en esto. Ella lo llama y lo marea con 1 cataratade palabras. Lo envuelve con la enredadera de la seducción.Soler cuelga. Se ducha.Antes de cambiarse bebe un whisky. Sale.Está cerrando la puerta cuando se acuerda del libro...
- Con cara de estatua te miran ojos que en la tierra nadanentre escombros miedos y futuros anunciados/donde proliferan ruidosdentrofuera.Se ensordece el celoSe saca puntaal lápiz...y uno se atrinchera en la esperade no esperar nada.
Radiante balbuceante fumanteescapando de todola borracha niña se encurdelacon cualquierabebehablaseduceolvida para recordar al instantehermosa garosale pide al policía de la puerta que le compre cigarrillos.
*Rumbo*
¿Qué hace falta para seguir? ¿Quién te espera? La llama que te consume.

¡Quemar la viruta, no la carpintería!
"Te vas atada a tu aparatito"
La gente empuja lejos de mis ojos esos ojos que me reflejaron.
El Viejo tomaba su whisky . Nunca se lo veía cuando vertía el líquido dorado en el vaso pero éste
estaba siempre lleno hasta tres dedos debajo del borde, tres dedos exactos. El Viejo se pasaba
la noche, o esa parte de la noche que gastaba en Las Delicias, dándole al escabio. Cuando se
levantaba para ir hasta el piano llevaba el vaso en la mano. Cruzaba el salón con elegancia, aca-
riciaba la mejilla de alguna de las chicas. Se sentaba, tocaba y dentro de lo quese podía esperar
de una audiencia como la de su suerte, digamos que al menos hubiera notado su ausencia.
Vámonos sacándonos las caretas, cielo ...", le dijo educadísima, bajito para que sólo ella la
oyera. Pero la mirada de hielo le transmitió un chorro eléctrico que le recorrió la espina dorsal
desde la primera vértebra a la última. Se aflojó, cedía, estaba cediendo y lo peor de todo: la
otra lo captó. Se enfrentaba a un animal despiadado que la dominaba y se lo hacía saber
clavándole dos destellos verdes mientras saludaba inmutable levantando una mano a algún
conocido en otro extremo de la galería."La silla"
Hacía tiempo que se le había quebrado una de las tablas. Estaba inutilizada, plegadajunto a la heladera. Dora, la señora de la limpieza, siempre... Fernando Enbeita
"Control"
Cuando estaba por salir pensó que lo miraban desde algún piso enfrentado al suyo.
Cerró las ventanas y salió a la calle donde el paseador de perros cruzó la esquina
de la boliviana que vende frutas acomodadas en cajones apoyados "espejito" al muro,
el color de las naranjas y el verde de los puerros desaparecen cuando rápido ve, sabe
que debe ser y es, a un tipo salir del edificio donde debe vivir y vive en algún piso
enfrentado al suyo. Siente que lo mira, es increíble como la mirada bien colocada en la
mente ve, como mira el animal en el bosque la distancia precisa. Sigue caminando bajo
los árboles de 100 años de su calle, le encanta pensar en la edad de estos árboles.
Dobla hacia la estación que limita la plaza. Tomará el tren y volverá cuando se empiece
a ir la luz medio mezquina de finales del invierno, y abrirá las ventanas para ver desde
arriba el techo verde de las copas de los árboles de 100 años, y sentirá que lo miran;
como lo siente el ciervo en el cuello y en las narinas, en el alerta de estar vivo.
Fernando Enbeita
"Félix"Galopó toda la mañana para verla. Sabía bien que ni palabras cruzarían pero a susdiecisiete años la sangre le pedía estar cerca de ella.Por eso en su casa su hermano el menor escuchó que le gritaba desde el pingo "mevoy a misaaaaaa ...". Ató el fiel bayo a una argolla de bronce.Cuando subía la escalera de piedra sintió una explosión, el olor a pólvora en el aire, elardor en la espalda y todo fue sueño.No llego a escuchar el "Muerte a los salvajes unitarios".
O bella ciao!
Inventario de caricias
Las guturales por teléfono
las intrusas
las que horadan
las que se imponen
las que pacifican
las que hacen que se retuerza la médula
las que se pagan caro debajo de la seda
las soeces
las que tocan por primera vez una parte del cuerpo nunca antes tocado
las del sueño
las de agua
las de airey las tuyas mi amor.
"Lascivo, avaro y glotón del hombre actual no debe esperarse nada”Roberto Arlt
Contacto => fegentzen@gmail.com
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