El amor, siempre un andén
Nuestro tiempo de sábanas celestes para
dos cuerpos enredados en el espejo lejano
en el reflejo real de las repeticiones sordas
de los diálogos rutinarios
del óxido...
de tanto óxido
de sucias metamorfosis inacabadas
de crisálidas con cable
día a día atadas a algún aparatito.
Y vos te vas siempre
y siempre te acompaño al mismo andén
a esperar el mismo vagón en el que te irás
después de un abrazo que estrecha dos vidas enteras
en una ráfaga de temblores y algún trueno de risas.
En estos adioses puedo verte como sos
leve y real ausentándote a tus refugios
para volver con tus ojos devorándolo todo
volviéndolo todo vidrio
el vidrio de tus ojos en el andén
el viento de mis ojos en los tuyos.
Levedad de piedra vos y yo en el espejo
enredados por siempre amor. FE